jueves, 1 de octubre de 2009

REFLEXION OCTAVA.- La Vida


La vida es una broma absurda que algún dios atiborrado de cannabis nos regaló algún día, entre tiento y tiento a cualquier botella de ginebra barata. Tan pasado debió estar, y tan barata debió ser la ginebra, que al día siguiente, cuando desaparecieron los restos de humo y alcohol de su sangre, y sólo le quedaba en forma de recuerdo el clamor de cien tribus africanas tocando el tam-tam dentro de su divina cabeza, ni siquiera recordó habernos hecho regalo de tal magnitud. Creo que esta teoría, a pesar de parecer poco seria, es no obstante la más adecuada a la hora de interpretar el sin fin de barbaridades mundiales de las que somos testigos un día si y otro también (...)
La mayor broma de esa absurda broma que es la vida no es la propia vida en sí misma, "per se", que diría alguien con mayores aspiraciones lingüísticas que quién esto escribe–. Como decía, la mayor broma de esta absurda broma que es la vida no es la propia vida, sino el hecho de que realmente te das cuenta de todo justo casi al final de esa broma -digo de esa vida-(...)
Cierto día, si es que llegas a vivir ese día, abres los ojos y te enteras que tienes ochenta años. Y lo realmente triste no es el hecho de tener ochenta años: lo realmente triste es que de esos ochenta años pasaste los primeros veinte aprendiendo lo que tenías que aprender para hacer bien lo que tenías que hacer, los siguientes veinte evitando hacer lo que tenías que hacer porque tenías miedos y remordimientos de hacer lo incorrecto, los siguientes veinte lamentando no haber hecho lo que pudiste hacer creyendo que podría estar mal cuando realmente no era tan descabellado, y los últimos veinte recordando todo lo que dejaste de hacer porque bien estabas aprendiendo, bien estabas evitando, bien estabas lamentando.
De manera que ése día, el de tu ochenta cumpleaños, abres los ojos y llegas a la conclusión que los últimos veinte años los pasaste recordando y contando batallitas acerca de cosas que nunca hiciste, pero que realmente te hubiera gustado hacer -incluso pudiste hacerlas-. Tantas veces las has contado, tantas veces las has vivido en tu imaginación hasta llegar a convertirlas en perfectas, sin ningún fallo –para tus intereses, claro -, que finalmente llegaste a creértelas, y no sabes si efectivamente son batallitas o en realidad son recuerdos auténticos. Y a todo esto, llegas a la conclusión de olvidar el tema, porque tienes ochenta años y total, para lo que vas a durar, mejor aprovechar el poco tiempo disponible para hacer todo lo que te dé tiempo, tras ochenta años de desperdiciarlo en mil cosas que no te apetecían.
Pero la cuestión no acaba aquí. No señor. Ahora que al fin te decides a hacer cosas, todas esas cosas que nunca hiciste porque estabas aprendiendo, evitando, lamentando o recordando, descubres que tu cuerpo ya no te acompaña, que no estás para según qué trotes, y acabas volviendo a sentarte en la mecedora pensando en que realmente, esto de la vida es una broma pesada y de mal gusto (...)
La vida es como una carrera a contrarreloj, pero involuntaria y también inevitable. O sea, que sabes cuál es la meta y el premio, no quieres correr tanto ni llegar al final, pero por mucho que lo intentas, siempre acabas cruzando la línea y llevándote el premio. A veces quieres no llegar, o pararte por el camino. O saltarte las reglas para que algún juez te descalifique y no te deje seguir. No entrenas para correr más, no quieres llegar el primero; ni siquiera quieres llegar –para que luego diga algún escritor aficionado como yo que Torrebruno no tenía razón con lo de que lo importante no es ganar, sino participar y divertirse-. Pero siempre llegas. Y es curioso, aquí todos tenemos el mismo premio, la misma recompensa. La verdad es que a veces no sabes si es un regalo o una putada. Menos mal que finalmente se impone nuestra sabiduría innata –el ser sabios sabios nos tiene que servir de algo-, y llegamos a concluir que realmente merece la pena y que por tanto no es una putada sino un regalo, a pesar de los hombres sabios, las sabias mujeres, las citas históricas y todo ese rollo (...)
Por todas estas cuestiones, y sin duda por algunas otras que he olvidado en mi inmensa sabiduría sabiduría, hace años que elaboré y desarrollé una teoría incomparable que con total seguridad transformará los cánones de la Filosofía -con mayúscula- de todo el siglo veintiuno. Como ya habrán adivinado, estoy hablando ni más ni menos que de la increíble, novedosa y mundialmente famosa teoría del segundo mágico. Siéntense, agárrense, cierren los ojos y disfruten. O pensándolo mejor, no cierren los ojos, porque si lo hacen, difícilmente podrán seguir leyendo. Bueno, hagan lo que quieran con sus ojos, y abandónense en las manos de la filosofía en estado puro. Va por ustedes.

domingo, 27 de septiembre de 2009

REFLEXION SEPTIMA.- Las Drogas y la Prostitución

El poder es la principal droga dura que conozco. Le sigue de cerca el dinero, y en tercer lugar y algo rezagada la lujuria. Luego vienen un sin fin de drogas blandas, ya saben, el crack, la heroína, la cocaína, los alucinógenos, las drogas de diseño, el alcohol, los esteroides... Luego vienen las droguitas de juguete, tipo tabaco, cannabis, barbitúricos, pornografía -jejeje-... Y por último, están todas las demás cuestiones que nos convierten en adictos a algo, pero que coyunturalmente están aceptadas por la sociedad de cada momento. Me refiero al juego, a la Play Station, a la prensa rosa, las telenovelas, la siesta y todo lo demás.
Pienso que cualquier cosa prohibida se recubre de una especie de aura mística que la hace más atractiva, más deseada, y al mismo tiempo más peligrosa (…) Las grandes fortunas se han fraguado con el tráfico de lo que sea, con el contrabando, con las sustancias ilegales -bueno, y con la especulación urbanística, pero eso es harina de otro costal-.
La mejor forma de eternizar las drogas es mantenerlas en la clandestinidad. Esto, además de reforzar su teórico carácter romántico, las vuelve más difíciles de conseguir, más dulces de disfrutar, y encarece notablemente su precio además de permitirle que campe a sus anchas libre de cualquier tipo de control de sanidad o calidad.
Como todo en la vida, creo que la solución para cualquier problema se encuentra en la educación y no en la represión. O al menos, en la conjugación de ambas cuestiones (…) Hay que desmitificar las sustancias prohibidas, y esto se consigue haciendo que dejen de estar prohibidas, sometiéndolas a rigurosos controles, e impidiendo que nadie se forre a costa de la ilegalidad de las mismas (…)
El asunto de la prostitución es la pera. Es como la prensa rosa, las crónicas marcianas, la telebasura, las telenovelas o el gran hermano. Nadie sabe nada, nadie lo ve, nadie lo usa (...) De una forma o de otra, lleva milenios siendo el segundo negocio más rentable de la historia -justo detrás de la inglesa caótica en el ranking-, y al ritmo que va, dudo mucho que el negocio se extinga antes de los próximos cincuenta mil años.
La prostitución es necesaria, y entiéndanme, no lo digo en tono jocoso ni peyorativo, sino todo lo contrario. Digo que es necesaria de la misma forma que entiendo que la religión lo es. Y que quede claro que soy ateo no practicante. Cuando algo lleva existiendo tanto tiempo es porque por los motivos que sean, la sociedad necesita que exista. Y partiendo de esta premisa, y agarrándonos al hecho innegable de la prosperidad de tal realidad, creo que lo mejor que podría pasarle a todo el mundo -menos a los proxenetas y a los tratantes de blancas- sería que de una vez por todas se regularizara tan noble y sacrificado oficio (…)
¿Es que por el hecho de ignorar una realidad o mirar hacia otro lado vamos a conseguir que desaparezca? Mientras este negocio sea ilegal, habrá proxenetas que se forren gracias al trabajo ajeno, seguirán existiendo hombres sabios que se encamen con menores, seguirán existiendo padres que vendan a sus hijas a burdeles o mafias occidentales (...)
¿La solución? La legalización, por supuesto. ¿Que alguien quiere ejercer la prostitución? Que lo haga, que pague sus impuestos, que tenga todos sus derechos al día, que pueda facturar... ¿Acaso las empresas no tienen suculentos gastos anuales en este tipo de servicios? Pues otra ventaja más, porque así podrían obtener facturas y desgravar como gastos de promoción (…)
En cualquier caso, y resumiendo, creo que necesitamos menos golpes en el pecho, menos ira de dios, menos condenas al infierno, menos moralina barata, menos hipocresía por parte de todos, y muchas -pero que muchas- más ganas de reconocer la verdad, llamar a las cosas por su nombre, y tener una auténtica y firme voluntad de arreglar las cosas y de transformar la sociedad -que es el principal bastión del ideario de los partidos de izquierda, aunque últimamente lo hayan olvidado y piensen que su principal objetivo es llegar a un sillón y cortarle el cuello a todo aquel que quiera llegar después que él-.

sábado, 25 de julio de 2009

REFLEXION SEPTIMA.- El Terrorismo

Terrorismo –excepciones anacrónicas e incompresibles como las que ocurren en el suroeste de Europa aparte- es la definición que hacen los vencedores de las acciones violentas que llevan a cabo los vencidos. Cuando esas mismas acciones las llevan a cabo los vencedores, las denominan daños colaterales -y últimamente, guerra preventiva-. Si miramos la otra cara de la moneda, los vencidos llaman al terrorismo lucha armada y a ellos mismos se denominan como guerrilleros o resistencia, mientras que a los vencedores y a sus acciones les llaman invasores y torturas.
De cualquier forma, e independientemente de todo esto, quienes pierden son una vez más -otra más- los mismos, los de siempre. El ciudadano anónimo de a pie que pasaba por el lugar equivocado en el momento inadecuado en que hizo explosión el coche bomba.
Aquí en españolandia sabemos mucho de terrorismo. Y en vascolandia también saben; saben aún más. No voy a relatar ni a enumerar la lista interminable de barbaridades de eta, ni mucho menos. Ni tampoco la interminable lista de barbaridades de la iglesia católica en vascolandia durante toda la vida de la banda. Ni la del PP y sus colectivos afines, intentando sacar tajada de los muertos -desde el atentado controlado contra Josemari hasta las últimas manifestaciones multitudinarias- para hundir la actual coyuntura o al menos conseguir un votito más.
Entiéndanme, no es que yo quiera que ZP acabe con eta. Lo que quiero es que ALGUIEN acabe con eta. No es que yo me haya olvidado de las víctimas PASADAS de eta. Lo que quiero es que no haya víctimas FUTURAS de eta. No es que yo quiera que suelten a los terroristas que están HOY entre rejas. Lo que quiero es que MAÑANA no haya nuevos terroristas a los que encarcelar.
Me parece absurdo, ridículo, amoral e inhumano que supuestos dirigentes políticos demócratas saquen a pasear a los muertos para rapiñar algún rédito electoral. Aunque una vez escuché algo parecido acerca de un ilustre político vasco que amenazó con sacar a pasear el cadáver de su hermano si él no iba en no sé qué lista. Por cierto, que creo que ya no milita en aquel partido político, porque ahora tiene otro cargo más importante donde cobra aún más y tiene que hacer aún menos.
La sociedad no debería permitir que NADIE usara cuestiones tan delicadas con fines tan poco honestos. Quizá la diferencia entre las personas no sea su tendencia ideológica sino su tendencia moral. Yo soy de los que piensan que el fin no justifica los medios NUNCA. Y además, creo que todo aquel que opina lo contrario debería -al menos- ser rigurosamente controlado en su labor, sobre todo en el caso de que esa labor fuera la de regir nuestros destinos. Créanme, me gustaría escribir tantas líneas disparatadas sobre esta cuestión, que si lo hiciera, estas páginas dejarían de ser una especie de ensayo loco y absurdo y se convertiría en otra cosa en la que no quiero que se convierta, de modo que déjenme con mis neuras y sigamos adelante.

jueves, 25 de junio de 2009

REFLEXION SEPTIMA.- Los Hechos Diferenciales

El mundo camina hacia adelante, en una sola dirección (...) En todo, menos en Vascolandia y Catalandia. En todas partes se habla de unir, y ellos hablan de separar. En toda Europa se trata de integrar, y ellos tratan de disgregar. En toda españolandia se trata de igualar, y ellos tratan de diferenciar. Muy inteligente, muy vanguardista, muy de futuro, ya ven. Siglo diecinueve puro y duro. Ciencia ficción de la buena.
Resulta que unos quieren volver al siglo décimo o así por no sé qué asunto de un condado. Y por no sé qué cuestión de un idioma que hablan y que usan como arma arrojadiza… Por otro parte, otros quieren volver no al siglo décimo, sino a la edad de las cavernas aduciendo no sé qué tipo de suerte de un ph que sólo se encuentra en Vascolandia y en el norte de Africa -dudo mucho que Sabino Arana fuera negro-…
Y para colmo, tanto unos como otros llevan siglos beneficiándose de la mano de obra regalada que el tito Paco –y antecesores- esclavizó en el sur para mandarla al norte a mendigar las migajas de todos los recursos que nos escatimaba, mientras los señoritos de caballo vivían en la villa y corte de MadriZ a costa de nuestro sudor (...) Aún hoy podemos ver en las series televisivas cómo el médico, el arquitecto o el empresario es madrileño, vasco o catalán mientras la chacha, el camarero o el portero es andaluz-(…)
Puestos a radicalizarnos, la civilización más antigua como tal de toda la península estaba de Despeñaperros abajo -pregúntenle a más de un romano y a más de un historiador por Valencina de la Concepción- (...) Por cierto, que el condado aquel de Catalandia podría ser del siglo diez, pero me parece que morolandia por aquí abajo era un par de siglos anterior, así que si se tratara de establecer fronteras geográficas, creo que Despeñaperros y la veteranía -que es un grado- y la antigüedad, le darían a morolandia la patente necesaria para cuestiones separatistas o de ese mal rollito que se traen…
¿Hablamos de idioma? (…) Si alguien duda que en morolandia se habla una lengua diferente, con decenas de dialectos propios, que se dé una vuelta por aquí (...) Dam’er búcaro d’en ca’r Cahlo, miarma (…)
¿Alguien hablaba de hechos diferenciales? (…) Por aquí abajo sí que tenemos un hecho diferencial verdadero, auténtico, innegable e impagable. Aquí han estado todas las grandes civilizaciones de la historia, todas se han prendado de este terruño, todas se han quedado todo el tiempo que han podido, y todas añoraron volver (…) ¿Hechos diferenciales? ¡Aquí si que hay un hecho diferencial auténtico! Un hecho diferencial internacionalista. Todo el mundo tiene a gala tener un hecho diferencial nacionalista, ficticio, gregario, xenófobo, separatista, excluyente... Aquí abajo tenemos el único hecho diferencial internacionalista, y eso, le guste a quien le guste y no le guste a quien no le guste, es una Verdad con uve mayúscula. Somos tan ricos como nuestro mestizaje nos permite. Somos hijos del mundo, de la cultura, de la convivencia. No queremos ser únicos, no queremos estar aislados, no queremos separarnos de nadie. Queremos estar juntitos, abrir las puertas, dejar que llegue la gente, las culturas, las ideas. Nos gustar mezclarnos, abrazarnos, rebujarnos, y si es con poca ropa -o ninguna- y de buen rollo, mejor que mejor (…)

lunes, 1 de junio de 2009

REFLEXION SEPTIMA.- La Filosofía

La Filosofía es todo aquello que no sirve de nada, que tiene escaso valor práctico, que es difícil de aplicar, que te crea infinitos enemigos, y que no te aporta ningún tipo de beneficio económico ni material pero que al menos te puede dejar la puerta abierta para que alguien te descubra dentro de doscientos años, te rescate del ostracismo y te encumbre al Olimpo de los dioses pensadores, garantizándote así los tan ansiados dos renglones en los libros de historia. Puede que incluso los dos renglones sean dos páginas; dependerá de los recursos que tu descubridor invierta en recuperarte. Miren al pobre Cervantes, cuántas páginas ocupa hoy y cuánta hambre pasó en vida -aunque no fuera exactamente un filósofo (…)
La Filosofía es una amante insatisfecha, seguramente por la propia incapacidad del amando. Pero también con total seguridad, tras cuatro décadas de matrimonio adobado con sucedáneo de felicidad, esa antigua amante insatisfecha recordará con nostalgia aquellos días de bendita insatisfacción y los añorará e idealizará como si fueran los más felices de toda su existencia (…)
Para ser filósofo hacen falta unas características especiales. Mucho tiempo libre, por ejemplo, y muchas ganas de perderlo. O mucha pasta para gastarla en vivir y filosofar sin tener que preocuparse de cómo ganar más pasta para seguir viviendo -léase trabajar-. No es lo mismo ser filósofo que ser profesor de Filosofía. Lo primero implica una mirada sobre la vida y las cosas, con alguna que otra reflexión -acertada o no- sobre ambas. Lo segundo implica cinco años de carrera y una oposición aprobada -o un enchufe en un centro privado o concertado-.
Parece que cuando alguien se muere sólo hizo cosas buenas en vida, de modo que si lo que hizo fue escribir, pintar o filosofar, ya saben cuándo recibirá su medalla. Aunque si lo que hizo en vida fue matar rojos, judíos o moros, no recibirá ninguna medalla, sino un arito de esos de los santos, y un San delante de su nombre. Por supuesto que yo ni soy filósofo, ni profesor de filosofía, ni santo, ni pretendo ser ni una cosa ni otra –y mucho menos aún la otra-. Sólo quiero ser guapo, feliz y sano los próximos mil años. Y después de eso, quiero vivir para siempre y no morir en el intento -con todo esto creo que ya voy bien servido-.
Por cierto, que hablando de medallas y reconocimientos, éstos siempre recaen sobre gente que ya es importante en el momento de recibirlos. Por ejemplo, nunca ningún cooperante perdido en el tercer mundo o en cualquiera de sus mil guerras recibió el Nobel de la Paz, pero sí lo recibió algún que otro politicastro importante -aunque en algún caso tuviera miles de muertes en su conciencia-. O el Nobel de Literatura, que nunca fue para ningún escritor novel o joven y sí para viejas vacas sagradas, a un paso de la fosa. En mi tierra pasa lo mismo, o puede que peor aún. Que yo sepa, nunca se le concedió la medalla al mérito en el trabajo a ningún pescador -o a su viuda-, o a ningún trabajador de astilleros, pero sí que más de alguna vez ha sido para alguna folklórica o algún periodista o escritor -pero famoso, ¿eh?-.

domingo, 24 de mayo de 2009

REFLEXION SEXTA.- El Lenguaje Sexista

Una de las principales trampas urdidas por el hombre sabio ha ido encaminada o dirigida a las mujeres. El hombre sabio -sin duda asesorado por las sabias mujeres- se ha terminado por dar cuenta que de seguir sometiendo y pisoteando a las mujeres de la forma en que venía haciéndolo, se le podía ir el asunto de las manos y perder el control del cotarro. De modo que un día se puso a trabajar en la cuestión de controlar el asunto férreamente para meter a las mujeres en el saco y mantenerlas sometidas otros cuantos de miles de años.
Para conseguirlo, el objetivo estaba claro; se trataba de impedir que las mujeres pensaran, que tomaran el poder, que asumieran el control, que plantearan una alternativa femenina al modelo de sociedad impuesto por el hombre sabio. Para ello tramaron una estupenda farsa, un fantástico ardid a través del cual están consiguiendo mediatizar a las mujeres y convencerlas que la solución a su sometimiento no está en encontrar una sociedad alternativa a la de los hombres, sino en convertirse ellas mismas en hombres sabios. Es decir, los hombres sabios quieren que las mujeres deseen ser hombres sabios y de esta forma no se dediquen a encontrar un modelo de sociedad más perfecta que la de los hombres sabios y en la que éstos y sus privilegios no tengan cabida.
De momento están ganando la batalla, y gracias a la complicidad de las sabias mujeres están consiguiendo que el resto de mujeres no busquen las alternativas sino el convertirse. Les muestran la zanahoria, les marcan el camino deseado por ellos, las llevan a debates vacíos donde el mayor triunfo es la estupidez más absoluta, y les hacen creer en una fantasía de avances que no son sino riesgos medidos y controlados por ellos mismos.
El lenguaje no sexista es el gran bluff en las políticas de igualdad, y la mayor estupidez de todas las estupideces en este sentido. Hoy se es más feminista que nadie por duplicar las palabras para decir lo mismo, navegando en contra de la corriente que marcan la propia sociedad y el sentido común. ¿Se imaginan redefinir todo el idioma? Yo no sería un hombre, sino un hombrO. Y los concejales no serían tal, sino concejalOs. Y los albañilOs. También tendríamos que redefinir la fauna, y un águila macho sería un águilO. Y lo mismo ocurriría con el panterO, el jirafO, el iguanO y así imaginen el resto. Y con los plurales, pluralAs y pluralOs, no vean. Compañeros y compañeras, amigos y amigas, asistentEs, asistentAs y asistentOs; tíOs, tíAs y tíEs -claro que sí, ¿o es que los homosexuales no tienen derecho a reivindicar su propia vocal para ellOs, ellAs o ellEs?-.
Es el colmo del absurdo, y se ve absolutamente ridículo -una tomadura de pelo y una falta de respeto vil- cuando vemos a los hombres sabios y a las sabias mujeres hablar de esa forma entre amplias sonrisas -mientras sus parejas están en casa fregando, con todo el respeto para tan digna labor, por supuesto-, agitando el lenguaje no sexista irreal y artificial como el gran paradigma de la integración de la mujer en la sociedad de los hombres sabios.
Pero luego, a la hora de la verdad, las mujeres caen en la trampa y les siguen el juego pretendiendo llegar a ser un hombre sabio -puede que alguna lo consiga, pero aunque es posible, es improbable- en lugar de dedicarse a idear el modelo de sociedad de la mujer. Y así, mientras los hombres sabios y las sabias mujeres hablan y hablOn de las lenguas y los lenguOs entre sonrisas y sonrisOs, meten a las demás mujeres en el saco, en la carrera por llegar a ser hombres sabios.
Finalmente descubrimos que todo es una farsa, y que en realidad todo está peor para las mujeres. Trabajan igual que los hombres pero cobran menos. Están sometidas a acoso laboral en un alto porcentaje. Tienen menos contratos fijos, y el embarazo sigue siendo causa de multitud de despidos. No llegan a puestos de responsabilidad en el mismo porcentaje que los hombres. Y a los puestos importantes de verdad, en los que se toman las decisiones, ésos, ni los huelen. Y encima llegan a casa y tienen las mismas obligaciones domésticas que antaño en la mayoría de los casos pero el treinta por ciento menos de tiempo. Para colmo, siguen siendo maltratadas por muchas de sus parejas, y las cifras de mortandad son realmente espeluznantes.
¿De verdad que las cuotas en los partidos y el lenguaje no sexista son los dos paradigmas del feminismo del siglo veintiuno? Por favor, mujeres del mundo, rescatadnos. Inventad un término nuevo que no sea tan parecido a machismo. Por favor, no permitáis que los hombres sabios y las sabias mujeres os metan en el saco como hicieron con nosotros. Por favor, cread un nuevo modelo de sociedad -podéis hacerlo mucho mejor que nosotros-. Y por favor, no caigáis en la trampa; no sigáis a falsos profetas, falsos discursos ni falsas banderas. Os lo pide un hambriento de mujeridad, mujerismo o lo que vosotras queráis.

jueves, 14 de mayo de 2009

REFLEXION SEXTA.- Sabias Mujeres

Las sabias mujeres son una subespecie del homo sapiens sapiens, surgida bajo el auspicio de los hombres sabios. En realidad, las sabias mujeres no son sino hombres sabios que hacen pipí agachados. Las sabias mujeres son cómplices de los hombres sabios, y de acuerdo con ellos, manipulan a las mujeres de verdad, las confunden, las chantajean, las encorsetan, las disgregan, las desconciertan, y finalmente, ayudan a que sigan bajo el yugo de los hombres sabios sin que ellas se percaten a priori de esta realidad(…)
Entre tanta labia, tanta demagogia, tantos fuegos de artificio y tanta viga ante los ojos, a las mujeres oprimidas por los hombres sabios les resulta complicado ver ninguna pelusa. Es complicado -casi imposible- distinguir el grano entre tanta paja(…) Porque el trabajo de estas sabias mujeres es mantener al resto de mujeres en el corral, para que no se rebelen ni den ruido. Antes, el hombre sabio pegaba tres voces, tres empujones, tres golpes, y asunto resuelto. Tú estás aquí porque yo lo digo. Hoy en día -a pesar de que continúan existiendo energúmenos que actúan así-, al hombre sabio le resulta más rentable, más políticamente correcto y más vendible usar a las sabias mujeres y meter en cintura al resto usando otras armas que no son la fuerza bruta.
Las sabias mujeres -al igual que los hombres sabios- hablan siempre usando la primera persona del plural. Llevan siempre una sonrisa de dentífrico tatuada en la cara, y se giran saludando hacia la cámara moviendo toda la cintura, cual autómata, para presentar siempre un aspecto impecable. Las sabias mujeres usan discursos vacíos, palabras vanas, y contenidos inocuos que luego venden como avances espectaculares en políticas de género(…)
Las sabias mujeres explotan al resto de mujeres, les pagan menos, las discriminan en el trabajo, las acosan -que no todo el acoso ha de ser sexual, aunque de ese también hay- y las despiden si se quedan embarazadas(…)
Las sabias mujeres se llenan la boca hablando de cuotas de mujer, y sonríen cuando afirman que son un instrumento utilísimo para la integración, la igualdad, tararí y tarará. Realmente, estas cuotas no son sino el instrumento que tienen ellas mismas para llegar a los sillones que los hombres sabios han guardado para ellas, y perpetuarse allí a costa del resto de mujeres.
Las sabias mujeres son las auténticas mujeres florero de verdad. Caminan al lado de los hombres sabios, ningunean como ellos al resto del personal, fastidian y someten a las demás mujeres, y salen sonrientes en las fotos oficiales de rigor junto a los hombres sabios a los que tanto admiran(…) Su único trabajo consiste en fastidiar, pisotear y subyugar a las demás mujeres para tener contentos a los hombres sabios, y que ellos las mantengan en sus recién estrenados sillones de hombres sabios que hacen pipí agachados.
Las sabias mujeres no han escrito la historia hasta hoy día, pero lo que no nos puede caber ninguna duda es en que si dejamos el futuro en manos de estas sabias mujeres, lo que nos espera no es mejor que lo que hemos tenido hasta este momento. Crucemos las manos para que el resto de mujeres del mundo tomen las riendas, y no permitan que caigamos en otros ciento ochenta mil años similares a los que hemos soportado hasta hoy -es fácil para mí largarles a ellas esta responsabilidad, cuando yo no he hecho nada por cambiar las cosas, como el resto de hombres menos sabios; o al menos, puede que haya hecho algo, pero sin duda ha sido insuficiente-.