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jueves, 14 de mayo de 2009

REFLEXION SEXTA.- Sabias Mujeres

Las sabias mujeres son una subespecie del homo sapiens sapiens, surgida bajo el auspicio de los hombres sabios. En realidad, las sabias mujeres no son sino hombres sabios que hacen pipí agachados. Las sabias mujeres son cómplices de los hombres sabios, y de acuerdo con ellos, manipulan a las mujeres de verdad, las confunden, las chantajean, las encorsetan, las disgregan, las desconciertan, y finalmente, ayudan a que sigan bajo el yugo de los hombres sabios sin que ellas se percaten a priori de esta realidad(…)
Entre tanta labia, tanta demagogia, tantos fuegos de artificio y tanta viga ante los ojos, a las mujeres oprimidas por los hombres sabios les resulta complicado ver ninguna pelusa. Es complicado -casi imposible- distinguir el grano entre tanta paja(…) Porque el trabajo de estas sabias mujeres es mantener al resto de mujeres en el corral, para que no se rebelen ni den ruido. Antes, el hombre sabio pegaba tres voces, tres empujones, tres golpes, y asunto resuelto. Tú estás aquí porque yo lo digo. Hoy en día -a pesar de que continúan existiendo energúmenos que actúan así-, al hombre sabio le resulta más rentable, más políticamente correcto y más vendible usar a las sabias mujeres y meter en cintura al resto usando otras armas que no son la fuerza bruta.
Las sabias mujeres -al igual que los hombres sabios- hablan siempre usando la primera persona del plural. Llevan siempre una sonrisa de dentífrico tatuada en la cara, y se giran saludando hacia la cámara moviendo toda la cintura, cual autómata, para presentar siempre un aspecto impecable. Las sabias mujeres usan discursos vacíos, palabras vanas, y contenidos inocuos que luego venden como avances espectaculares en políticas de género(…)
Las sabias mujeres explotan al resto de mujeres, les pagan menos, las discriminan en el trabajo, las acosan -que no todo el acoso ha de ser sexual, aunque de ese también hay- y las despiden si se quedan embarazadas(…)
Las sabias mujeres se llenan la boca hablando de cuotas de mujer, y sonríen cuando afirman que son un instrumento utilísimo para la integración, la igualdad, tararí y tarará. Realmente, estas cuotas no son sino el instrumento que tienen ellas mismas para llegar a los sillones que los hombres sabios han guardado para ellas, y perpetuarse allí a costa del resto de mujeres.
Las sabias mujeres son las auténticas mujeres florero de verdad. Caminan al lado de los hombres sabios, ningunean como ellos al resto del personal, fastidian y someten a las demás mujeres, y salen sonrientes en las fotos oficiales de rigor junto a los hombres sabios a los que tanto admiran(…) Su único trabajo consiste en fastidiar, pisotear y subyugar a las demás mujeres para tener contentos a los hombres sabios, y que ellos las mantengan en sus recién estrenados sillones de hombres sabios que hacen pipí agachados.
Las sabias mujeres no han escrito la historia hasta hoy día, pero lo que no nos puede caber ninguna duda es en que si dejamos el futuro en manos de estas sabias mujeres, lo que nos espera no es mejor que lo que hemos tenido hasta este momento. Crucemos las manos para que el resto de mujeres del mundo tomen las riendas, y no permitan que caigamos en otros ciento ochenta mil años similares a los que hemos soportado hasta hoy -es fácil para mí largarles a ellas esta responsabilidad, cuando yo no he hecho nada por cambiar las cosas, como el resto de hombres menos sabios; o al menos, puede que haya hecho algo, pero sin duda ha sido insuficiente-.