domingo, 10 de mayo de 2009

REFLEXION QUINTA.- La educación

La educación es esa virtud, cualidad, característica o búsquenle ustedes la palabra adecuada, de la que carecen un alto porcentaje de personalidades, políticos, gobernantes y monarcas de la historia. Al mismo tiempo, educación es aquello que hace falta para no cantar más de cuatro verdades ante cualquier ventana de la administración pública, o aquella otra cosa necesaria para ver ciertos programas de televisión sin tener vergüenza ajena o sin mandar ningún sms acordándose de la familia del individuo que autorizó su emisión. Educación es lo que nos distingue de los perros y los caballos -a algunos- y nos impide hacer nuestras necesidades en la vía pública (…)
La primera estupidez, la primera tomadura de pelo para todos los miles de estudiantes que anualmente salen engañados de los institutos pretendiendo llegar a una universidad donde estarán a años luz de recibir la educación y formación que imaginan y necesitarán en el mundo real es la prueba de selectividad. ¿Selectividad? ¡Qué repeluco! ¿Es que sólo los selectos tienen derecho a ir a la universidad y los no selectos están condenados al infierno de la mano de obra barata -y a menudo muchísimo más cualificada que los técnicos-? ¿Es que no vale de nada el esfuerzo realizado durante años en el instituto, y por eso es necesario acudir a una prueba adicional? ¿Es que los profesores de bachillerato son de segunda división y por eso los estudiantes necesitan pasar un examen realizado por los hombres sabios cercanos a los hombres sabios y corregido por otros hombres sabios que sí son profesores de primera división, y cuya opinión vale más que la de los profesores de bachillerato? (…)
Luego, el alumno tiene que enfrentarse a una feroz competencia a la hora de conseguir que lo acepten en la facultad deseada, porque hay saturación debido a que muchos otros alumnos no han sacado nota para entrar donde deseaban y tienen que conformarse con entrar donde pueden o donde les dejan. O peor incluso; puede que el alumno en cuestión tenga que meterse por ejemplo en derecho porque en periodismo no lo admitían por la nota de selectividad. O sea, que es selecto, pero no lo suficientemente selecto como para entrar en periodismo. Como si un mal día fuera determinante a la hora de decidir el futuro de un adolescente -puede que el día de la selectividad, el estudiante en cuestión no tuviera a la musa de su parte; ¿por qué dudar de la juventud por principio?- (...)
En la edición de hoy de El Diario de Sevilla -ese insigne ejemplo de independencia editorial al que leo porque al enemigo hay que conocerlo-, año VIII, número dos mil quinientos noventa y tres, aparece un artículo que ilustra convenientemente estas impresiones de las que vengo hablando (…) Según un insigne profesor (…) habría que eliminar el coladero académico en que se ha convertido la universidad, y establecer un filtro tan riguroso de acceso que sólo pudieran superarlo los jóvenes con formación suficiente. Para conseguir esto, y hacerlo de forma real y absolutamente efectiva, sería indispensable transferir TODO el poder a los centros, para que sean éstos quienes decidan qué alumnos son merecedores de estudiar en la universidad y cuáles no -según establecía la anterior ley del último gobierno de Josemari-. Esto debería ser así porque según este ilustrado profesor, lo importante en la universidad tiene que ser la calidad y excelencia de sus alumnos y no otras cuestiones, ya que lo contrario es fruto de pedagogos progres -que acusan injustamente a los profesores del fracaso escolar- y sólo contenta a padres y alumnos malos. Claro, cómo no. La culpa del mal resultado de una operación quirúrgica es del enfermo, por estar enfermo, no del cirujano. Del enfermo y de Felipe González, claro (...)
Me pregunto cómo puede impartir Historia Moderna en la universidad. ¿Será para él historia moderna el líber iudiciorum? Este hombre sabio no se habrá enterado que hace tres décadas que todos los españolitos pobres somos iguales ante la ley -menos los ricos ricos, los hombres sabios, los fuera de la ley y Farruquito-. Este profesor no se ha enterado aún que eso de la excelencia y la calidad y Santiago y Cierra España no es Historia Moderna, sino Arqueología Social (…) ¿Qué enseñará este tipo en sus clases de Historia Moderna? ¿Que Marx fue el anticristo? ¿Que el Che era un terrorista? ¿Que Dolores Ibarruri fue una bruja -la última bruja de la historia-? ¿Enseñará que la Segunda República fue un terrible golpe de estado y que Franco acabó la Reconquista en mil novecientos treinta y nueve al terminar con ella y expulsar de una vez por todas a los rojos, moros y judíos que quedaban? ¿Tendrá como asesor a Pío Moa?
Seguro que esos padres y alumnos malos estarían muy contentos de quedarse fuera del sistema universitario gracias a sus sabios consejos, y de seguir pagándole su inmerecido sueldo mientras tanto. ¿Y qué haríamos con las estudiantAs? ¿Admitimos a las de calidad, a las buenorras que accedan a bajarse las braguitas? ¿Y al resto? ¿Rechazamos a las buenorras estrechas y a las feas? ¿Qué hacemos con los andaluces o los extremeños? ¿Los remitimos del tirón para labores agrícolas? (…)
Si a pesar de todo esto consigues sobrevivir y encontrar un puesto, te encuentras con la mayor de todas. La mafia. Sí señor, la mafia en estado puro. Los señores feudales, dispuestos a todo por conservar y disfrutar de todos sus rancios privilegios -incluido el de pernada, aunque con matices-. Estoy hablando de los colegios profesionales, claro está. Estos son los que controlan todo el tinglado. Tienes que pagar un peaje para ejercer una profesión cuyo derecho a ejercer te has ganado a pulso durante años de sacrificio (…) No basta con tu diplomita. Tienes además que ir y bajarte la ropa interior ante los colegios profesionales que te dan caña a saco, sin anestesia, y encima sonríen groseramente y con la desvergüenza propia de todo aquel que se sabe por encima de la ley. ¿Usted es abogado? No señor. Usted es licenciado en derecho. Pero usted no es abogado hasta que no pague el impuesto revolucionario -léase extorsión- que efectúan de manera legal dichos colegios. ¿Medico? ¿Doctor? Nada de eso, no señor. Usted apoquine, y entonces podrá ejercer. Usted ejercerá cuando yo quiera, porque yo soy el don del barrio, il capo di tutti le capi (…)

11 comentarios:

  1. Ya está aquí el fragmento del segundo título, aún calentito y recién salido de donde vengan estas cosas.
    A ver si da al menos para la mitad que el anterior, que la verdad es que estuvo potente del todo!!!

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  2. Capito, signore.
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    Me gusta tu reflexión sobre la educación, esa educación púbica, eeeeh perdón, pública (con eso de bajase las braguitas las alumnas, me he liado), de la que tanto presumimos porque "todos" tenemos acceso a ella "gratis", no como en otros países, donde hay que pedir un crédito y cuande acabes tu educación, hala, a pagar.
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    El tema de los colegios profesionales, efectivamente, menuda mafia en toda regla.
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    Luego te pongo algo más, que me tengo que ir.

    Arrivederci

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  3. Me parece acertadísima tu reflexión, y como dice Jorge, lo de los colegios profesionales es que es de traca.
    Hay una categoría más a la que hay que sobrevivir a lo largo de todas nuestras vidas, que es el del "ilustrado". Dícese de aquel siempre titulado superior que se empeña en dar lecciones de todo sin tener ni puta idea de nada por el mero gusto de escucharse, y sin que le pregunten además.
    Habitualmente suelen completar su elocuencia con los oído o visto en tertulias radiofónicas o televisivas.
    En un ejercicio de discriminación positiva inversa a la habitual tengo que añadir que son casi siempre hombres "esos ilustrados".
    Besos... Salud y suerte.
    Airim.

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  4. Jeje, tú líate demasiado, que verás cómo llega alguien y te fuma... Por cierto, te has ido pero tela, digo yo. O vaya ahora vuelvo más largo...
    Estoy de acuerdo contigo, Airim. De hecho, si me lo permites, dedicaré un título a esa subespecie que señalas, que sin duda hace un par de lustros o tres que medra por despacho oficiales a la sombra de un título, sin tener más conocimiento que el que les han prestado otros. Y que conste que no me refiero a "todo" titulado, sino a esos "ilustrados" que tú apuntas. Que por cierto, también los hay sin títulos superiores.

    P.D.: Me autodescarto de la subespecie, y honradamente, creo que cualquiera que no se sienta parte de ella puede autodescartarse unilateralmente. Hace?

    Saludos.

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  5. Joder niño.....ya te lo dije,esta reflexión me encanta,sobre todo porque estoy convencida de que la educacion es la clave para construir la sociedad que queramos... y para selección ya está la natural,la que a cada individuo nos hace únicos con nuestras potencialidades y debilidades...Por ello,un sistema educativo que nos intente educar a todos por igual,como autenticos números que han de aprender al mismo ritmo y de la misma forma una serie de materias no puede mas que fracasar,no puede mas que producir individuos frustrados y desaprovechados con los consiguientes problemas sociales y de eficiencia ya a nivel de mercado....Una sociedad que potenciase a cada cual aquello para lo que naturalmente nació aventajado y le guste,no solo seria una sociedad mas feliz sino mas productiva ...
    Sin embargo,el sistema actual premia a los papagallos,a los individuos que son capaces de transcribir de la forma mas exacta posible los pensamientos de los viejos hombres sabios sin pensar ni razonar,sin ni siquiera dejar lugar para la opinión,aunque por supuesto su discurso ilusionante sea el de la madurez de pensamiento y la cosecha propia que parta de la lectura diversa...JA!(ningún profesor de facultad me aprobó con los apuntes del otro profesor....que curioso ehhh!!!!)....de esta forma, y mientras el método sea la repetición versus la investigación, el razonamiento y el trabajo en equipo,dificilmente podremos avanzar...
    Claro está que el interés de todo esto es el de formar a la sociedad en la obediencia,el de premiar a aquellos que sin pensar siguen ciegamente las instrucciones para el triunfo y de camino mantengan el pedestal de sus sabios maestros...
    Aún así,tuve el honor de pasar por la Universidad y madurar entre interminables cafés con mis compañeños,críticos por naturaleza diria yo...así que sea como fuere,fué un foro de discusión y razonamiento para mi y aunque tardé algunos años mas en terminar mi carrera puedo decir que aprendí entre libros y me enamoró...

    Saludos!!

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  6. El mal ejemplo no deja de ser un aprendizaje de lo que no es y no queremos que sea además de clarificarnos por oposición el camino....yo si pienso que estos hombres sabios y las sabias mujeres nos han hecho falta para ponernos en evidencia y ver el resultado del egoismo e individualismo mas extremo fruto del kapitalismo feroz que nombra el Dinero como Dios único y omnipotente...

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  7. esto iba en la siguiente reflexión!!!

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  8. Creo que el sistema educativo está mal enfocado. El modelo ideal no debería tender a uniformizarnos en torno a un tocho de conomientos comunes, despreciando el talento que nos hace especiales. Pienso que la educación no debería estar enfocada ni hacia la productividad ni hacia la competitividad. Creo que debería estar enfocada hacia el talento natural y la vocacinalidad de cada persona. Seguramente que el fracaso académico se reduciría drásticamente, y que nos sentiríamos más realizados como personas y como ciudadanos si desde pequeños se nos facilitara el camino por los senderos para los que estamos más dotados.
    Esto, claro está, supondría una reforma total y absoluta del sistema educativo, pero claro está, eso entraría en confrontación con el sistema político, laboral y económico en el que nos movemos. Haría falta mucho valor, además de mucho dinero y de varios años de "inversión" para transformar completamente el sistema educativo.
    Pero bueno, pienso que hay que ser utópico, soñar con lo imposible, y pretender siempre caminar en dirección a la consecución de una sociedad más justa y perfeccionada. Que no nos quiten la capacidad de fabricar ideas, porque eso no conduciría a nada bueno...

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  9. Ya te digo niño,tal como esta la cosa suena un poco utópico....Sin embargo,déjame que te diga que creo en ello,y que aún no ejerciendo de aquello para lo que "nacimos",si que podremos hacer algo que al menos se le parezca,y poniéndonos en lo peor,en que no,habremos crecido desarrollándonos humanamente en un entorno de colaboración e interés por aprender...
    Las capacidades que de esta forma se potencian son muchas mas que las que el sistema actual es capaz de desarrollar en el individo...la capacidad de trabajar en equipo primando el bien común sobre el individual,la capacidad de pensar por uno mismo y llegar al resultado razonando(con lo que jamás olvidaremos la conclusión),la capacidad de crear a traves de la posibilidad de abstraccion(por no ejercer de papagallos),y en definitiva,el desarrollo del ser humano como tal con todas sus potencialidades....
    Luego,el mercado de trabajo es otra historia,pero la base está ahí,y contaremos con una sociedad mas inteligente capaz de buscar sus propios senderos y atajos para acanzar sus objetivos sin esperar que nadie les marque el camino o les de la solución a sus expectativas...
    no crees?....

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  10. Claro que si. El principal problema que tenemos por delante es que el mercado lo regula todo. El mercado manda. La izquierda hace lustros que olvidó que nació para ofrecer un modelo alternativo al capitalismo, y se esfuerza día a día en salvarlo de su propia voracidad, cuando lo que debería hacer es finiquitarlo y plantear un modelo distinto. Otra cosa es si la izquierda dispone de ese modelo distinto...
    Mientras el mercado lo regule todo, difícilmente podrán cambiarse el resto de realidades. El mercado necesita de un tercer mundo que nutra de materia prima a bajo coste. El mercado necesita de un segundo mundo que nutra de mano de obra barata. El mercado necesita de un primer mundo que consuma y se deje el dinero -y la vida- en las cuentas de resultados de las grandes empresas. Y el mercado necesita también de un cuarto mundo para las mentes inquietas del primer mundo centren sus esfuerzos en paliar la miseria más cerca, olvidándose así de pensar en cómo terminar con la causa de esa miseria.
    Esto podría extrapolarse a todas las facetas que peor funcionan en nuestro entorno, y la educación es una de ellas. El mercado necesita este sistema educativo que nos lleva bien encaminaditos hacia un puesto de trabajo insatisfactorio en muchos de los casos, donde lo único que nos mantiene en pie es la necesidad de conseguir el sueldo a fin de mes que nos garantice aguantar firmes otros treinta días, hasta el sueldo siguiente. Al mercado no le interesan mentes libres que puedan resultar una amenza. Al mercado le interesan mentes llenas de cosas dispersas, problemas y ansia de consumismo, dentro de cuerpos cansados. Por tanto, es verdad que está complicada la tarea de transformar ciertas realidades, pero en fin... ¿quién dijo miedo?

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